viernes, 2 de julio de 2010

Notas sobre un hallazgo



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Conocer la motivación que impulsó a Velázquez a adoptar el mismo tema de Juan de Roelas, superándolo ampliamente, cuando Pacheco había rechazado la representación de aquél por inadecuada: siendo el Espíritu Santo quien ejerce sobre la Virgen su magisterio, no procede mostrar a Santa Ana enseñándola a leer. ¿Por qué, entonces, el joven sevillano –que rondaba los 18 años- desafía la tradición y el criterio de su maestro?

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Una misma luz. Parece que en todas las obras sevillanas (alrededor de 1618) coincide la iluminación ambiental que modela las figuras, rostros y demás elementos. La luz incide desde el mismo ángulo y con la misma intensidad en varias obras relacionadas: así, en las inmaculadas de la National Gallery y de la Fundación Focus, Cristo en la casa de Marta y María, etc. Señal probable de que trabajaba siempre en la misma estancia, como en un escenario invariable.



La educación de la Virgen

2 comentarios:

El Crítico Constante dijo...

Desde LH, a las 6 de la tarde de aquí. Hay algunas cosas en ese cuadro que me inquietan. Tal vez haya que esperar a la retirada de repintes, si los tiene, y a una limpieza que nos lo deje tal cual.
La inquietud viene de la convivencia de virtudes con algunos defectos (o torpezas) que el pintor sevillano-portugués no era capaz de cometer ni aún en sus años mozos.

El Crítico Constante dijo...

Hace mucho que no se deja leer, amigo. Son buenas noticias?