miércoles, 29 de diciembre de 2010

martes, 28 de diciembre de 2010

Usos, dosis, interacciones

Milán, 2005.









jueves, 23 de diciembre de 2010

Tenían el recibo





Hallan un Velázquez justo donde lo habían dejado.





miércoles, 22 de diciembre de 2010

Dentro de un orden, III


Corro, ciego, tras ella...





¡Sólo queda en mi mano la forma de su huida! 
JRJ

jueves, 16 de diciembre de 2010

Vista atrás

Reedición de sí

“La primera y al cabo máxima originalidad de valor para el mercado del arte tiende a ser el buen logo, inconfundible y cabal, de modo que si se repite tan tenazmente en cada obra y se impone inconfundible en el cuadro es por razón de que aquella cosa, ese anagrama es la fuente de su valor. Una fuente pictórica pero no una pintura y menos, después, una creación. En realidad, el logo aparece una y otra vez como un sello sagrado. No es la firma sino unas formas seguras que aún no dibujando las letras del nombre de nadie, dan, sin equívocos, el nombre del cotizado autor”.


Vicente Verdú: El logo en pintura.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Swimming bath rules


David Goldblatt, The swimming bath rules at the Recreation Club of the Cape Blue Asbestos Mine, Koegas, Northern Cape. , 2002 








Slideshow de David Goldblatt en la Goodman Gallery.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El emboscado








miércoles, 17 de noviembre de 2010

El estímulo

Difícil solución tenía el caso Sierra, desde el punto de vista del artista. Aceptar el premio ministerial entraba en contradicción con la propia posición de denuncia del sistema que su obra trata de mantener: ‘No’. Rechazarlo, se convierte en una oportunidad para señalar sus contradicciones (atacar o no al sistema desde dentro, según cuándo y cómo) y resulta fácil calificarlo como jugada promocional. La actitud –ingenua, íntegra, ¿romántica?- podrá despertar simpatías; su pueril carta de rechazo a la ministra, sin embargo, levanta poco entusiasmo: “yo soy un artista serio”. Bueno, pues vale. Si tuviera algo de sentido del humor, habría aceptado el premio y montado con los 30.000 euros una acción de denuncia a su estilo. Se podría titular algo así como El estímulo, y dar pie a la consabida reflexión sobre la fractura social y las estructuras de poder. Una mujer elegante, en el papel de la ministra, atravesaría portando un maletín el barrio de las Tres Mil Viviendas. Filmar, documentar el proceso. Exponerlo al público. Venderlo. 
De nada.